Una Educación Competencial

Comienzo este artículo con una cuestión que planteo a todo aquel docente lector de estas páginas, ¿qué significa una educación competencial?

En la actualidad, desde la implantación de la LOE, se nos habla de una enseñanza que debe atender al cumplimiento de una serie de competencias denominadas básicas, al favorecimiento y desarrollo de las mismas, ya que como se nos dice en el Anexo I del Real Decreto 1513/2006 de 7 de diciembre, su adquisición supondrá la realización personal del alumno/a, pudiendo desempeñar su papel en la sociedad de una manera activa, así como incorporarse a la vida adulta de una forma satisfactoria y desarrollar un aprendizaje permanente a lo largo de su vida. Sin embargo, lo anteriormente expuesto en un primer momento parece un tanto complejo no en su comprensión sino más bien la forma de llevarlo a cabo.

A estas alturas podemos tener cierta idea acerca del significado de esta nueva forma de educar, sin embargo, lo que pretendo en estas líneas será mayormente arrojar algo de luz esclarecedora que de alguna forma, y desde mi punto de vista, se hace necesaria para completar y adecuar la actividad docente que dicha práctica reclama.

Se pueden plantear con carácter introductorio muy variadas cuestiones acerca del concepto de “competencia”. En primer lugar, de dónde procede el término, por qué surge, para qué, etc.

Según Sara Álvarez Morán, Arturo Pérez Collera y Mª Luisa Suárez Álvarez en su libro “HACIA UN ENFOQUE DE LA EDUCACIÓN EN COMPETENCIAS”, el término “Competencia”, así entendido, emerge del mundo laboral desbancando a otro término, “cualificación”. La razón de dicho cambio viene explicada por la necesidad de sustituir una formación, frecuentemente descontextualizada y alejada de las situaciones reales de aprendizaje, por otra más flexible y menos instrumentalista que permita a la persona gestionar su potencial ante la realidad que se le presenta, poniendo en práctica su capacidad para responder a situaciones complejas de forma eficaz, a ésta se le denomina “competencia”.

Con la aparición de las competencias básicas en el marco educativo, si trasladamos lo anteriormente expuesto, es evidente decir, que lo que se pretende no es otra cosa más que el aprendizaje adquirido, durante la enseñanza básica, sea de utilidad para desarrollo social del educando.

Dichas competencias constituyen la incorporación más significativa a los elementos del currículo. Su integración en nuestra cultura escolar responde a la necesidad de reconsiderar la sobrecarga y el envejecimiento de lo que antes se denominaban programas de estudios, de los mensajes del ámbito productivo y de la nueva sociedad del conocimiento.

Muchos son los autores que de alguna manera han querido definir el concepto de competencia. Una muestra de ello son las siguientes:

  • “Capacidad general basada en los conocimientos, experiencias, valores y disposiciones que una persona ha desarrollado mediante su compromiso con las prácticas educativas”. (J. Coolahan, European Council, 1996)
  • “La forma en la que cualquier persona utiliza sus recursos personales (habilidades, actitudes, conocimientos y experiencias) para actuar de manera activa y responsable en la construcción de su proyecto de vida tanto personal como social”. (Proyecto Atlántida)

 

  • “Ser competente en un ámbito determinado es tener los conocimientos necesarios para desenvolverse en ese ámbito y ser capaz de utilizarlos actuando con eficacia en el desarrollo de actividades y tareas relacionadas con él”. (C. Coll y A. Marchesi, 2007)

 

  • “Una competencia básica es un conjunto de conocimientos, actitudes, habilidades y destrezas que permiten a un individuo responder a las demandas de una situación concreta. No se trata de un concepto meramente pragmático, sino que tiene un contenido ético, porque se considera competente al individuo que es capaz de desempeñar adecuadamente una tarea valiosa para sí mismo y para la sociedad”. (J.A. Marina, 2007)

La razón por la cual entran en acción estas competencias viene justificada por el reajuste de enfoques que la educación está viviendo  en esta sociedad. Ahora se demanda  personal que sea capaz de desenvolverse en distintos contextos y que además sepan solucionar problemas desde la reflexión.

Supone un hecho constatable, la consideración del libro de texto como  eje central de actuación sobre el que la mayoría de los docentes se apoyan, es por ello, que de una forma voluntaria se está otorgando la batuta de la clase a aquellas editoriales encargadas de seleccionar, aglutinar e interrelacionar los contenidos que desde su punto de vista, se adaptan de forma óptima a ese grupo heterogéneo llamado clase, y todo esto a priori de conocer al propio grupo.

Me pregunto el por qué de esa confianza ciega y tan fiel que se ejerce para con las editoriales. Considero que el propio docente ha de elaborar y tener una programación general, la cual esté orientada al cambio en base a las características que nuestro grupo-clase posea. Es por tanto el docente y no la editorial el que debe seleccionar, aglutinar e interrelacionar los conocimientos que se estimen adecuados para nuestro alumnado.

He de  estar de acuerdo con que el producto que se nos ofrece en los centros, en ocasiones, es de cierta calidad. A demás del ahorro de trabajo que supone, algo más que tentador. Pero no puede darse el caso de utilizar ciertas herramientas o materiales didácticos que enfoquen de mala manera la enseñanza que según la normativa vigente hace constar.

Como ya dije antes, la incorporación de las competencias básicas, suponen un reajuste significativo de los elementos del currículo. Es más, se convierten en el elemento de mayor relevancia, y por tanto los demás han de estar supeditados  a dichas competencias.

Dicho esto, a continuación adjunto un documento en el cual se refleja una falta de conocimiento total, en cuanto al tratamiento de las competencias básicas y su incorporación en los contenidos por parte de una editorial. Por ello, hemos de  prestar atención y analizar detenidamente cualquier propuesta didáctica, valorando si es o no la adecuada, si realmente trata los contenidos de una forma competencial, o si por el contrario resulta ser un manual de conocimiento cuyo fin es la memorización y su posterior olvido, debido a la falta de utilizad y relación con el devenir diario.

Carlos Infantes Gruber

Si bien se aprecia, podemos ver que las competencias tienen un tratamiento totalmente segregado de los demás contenidos presentados, y por lo tanto me surge la pregunta siguiente, si todos los contenidos han de ser competenciales o si en un principio no lo son, han de estar enfocados de manera que sean de utilidad, cómo puede ser que se organicen los contenidos de manera que  los competenciales son unos, y el resto no. Desde luego es algo confuso a mi parecer, ya que si las competencias se han convertido en el elemento más relevante del currículo, como bien dije antes, los demás elementos han de estar supeditados a ellas, y en consecuencia, todos los contenidos han de ser competenciales.

Se puede pensar por tanto, que aquel centro o clase que haya seleccionado dicha editorial, la mayor parte del tiempo invertido en la transmisión de contenidos, siguiendo dicho índice, será de carácter no competencial y por consiguiente una mínima competencial.

A modo de conclusión me pregunto, es ese el fin de esta nueva incorporación al currículo, el añadir una nueva categoría de contenidos, o por otro lado, la de quitar, reenfocar o transformar ciertos contenidos inútiles en útiles, para que los mismos sirvan al desarrollo y desempeño de las funciones sociales del alumnado. Es esa una reflexión que debemos hacernos y a la cual debemos dar respuesta.

Yo como docente voy a dar mí respuesta, apostemos por una enseñanza de provecho, una enseñanza útil, una enseñanza competencial.

Bibliografía

  • Real Decreto 1513/2006, de 7 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas de la Educación primaria.
  • PROYECTO ATLÁNTIDA (2008): “Las competencias básicas”. Canarias
  • Arturo Pérez Collera, Sara Álvarez, Mª Luisa Suárez (2008): “HACIA UN ENFOQUE DE LA EDUCACIÓN EN COMPETENCIAS”. Ed. Consejería de Educación y Ciencia. Dirección General de Políticas Educativas y Ordenación Académica. Servicio de Evaluación, Calidad y Ordenación Educativa.
  • www.adideandalucia.es