LA LITERATURA EN LOS LIBROS DE TEXTO

INTRODUCCIÓN

 

         Como todo tiene un por qué, la elección del libro de texto no iba a ser una excepción. El motivo de elegir un libro de texto tiene que ser un acto de responsabilidad, y como tal, tiene que ser fruto de un análisis pormenorizado en el que se tengan en cuenta distintas variables. Como ejemplo del mismo, y para el caso de la asignatura de Lengua y Literatura para la educación primaria, se propone en el presente texto un análisis de un libro de texto de tercer ciclo de primaria, concretamente de los textos literarios, ya que intentar abarcar cada uno de los contenidos propios de ambos bloques, más el análisis de las actividades y de las ilustraciones, sería algo demasiado extenso para el presente artículo. Se ha elegido el sexto curso porque la presencia de textos literarios presumiblemente debe ser superior que en los libros correspondientes al primer y segundo ciclo. En este sentido decir que la lectura en el primer ciclo es monosilábica, sobre todo en el primer curso de primaria.

 

         Muchos de los textos literarios que aparecen en el libro de texto forman parte del canon literario tradicional, por lo que la estrategia a seguir para desarrollar la competencia literaria no dista mucho del modelo retórico de la didáctica de la literatura. Por lo tanto, se centran en lo que un conjunto de expertos en filología consideran textos bellos, sin tener en cuenta la preferencia estética de los lectores a los que va dirigido, ni la competencia lectora de los mismos.

 

            Los textos del analizado libro de texto han sido seleccionados con un criterio eminentemente funcional, sirviendo como instrumentos para desarrollar la destreza lingüística oral y escrita. Y  esta decisión de elegir textos con un criterio claramente funcional ha ido en detrimento del amplio abanico de posibilidades que nos ofrece la experiencia de la lectura literaria, donde no podemos obviar el placer que nos puede proporcionar este tipo de lectura y el enriquecimiento personal que supone el mismo.

 

            Podremos comprobar a lo largo del presente artículo como el enfoque de la didáctica de la literatura que ofrece este libro de texto está centrado en las teorías formalistas y estructuralistas, otorgando escasa importancia a la interacción del texto con el alumnado.

 

 

ESTRATEGIA METODOLÓGICA PARA LA ENSEÑANZA DE LA LECTURA LITERARIA

 

            Muchos de los libros de texto parecen centrarse más en desarrollar una capacidad lectora a nivel general que en desarrollar la competencia literaria. En este sentido se puede contemplar como un objetivo prioritario el desarrollo del léxico del alumnado.

 

            No se estaría potenciando el concepto de una lectura literaria como fuente de placer, sino como instrumento al servicio del aprendizaje del lenguaje: expresión y comprensión oral, etc. Sin ofrecer prioridad a los gustos del alumnado, quedando de esta manera esta máxima como un objetivo secundario.

 

            Las consecuencias de esta decisión son evidentes. Aplicando la teoría del aprendizaje denominada condicionamiento instrumental u operante,  investigada por Skinner hace ya varias décadas, se podría concluir que esta forma de enseñar literatura es poco didáctica, y explicaré los motivos. Si a un comportamiento le sigue una consecuencia negativa este comportamiento tenderá a extinguirse. Es decir, si a algo que pretendemos relacionarlo con el placer intelectual (la lectura literaria) lo acompañamos seguidamente de un trabajo rutinario, como son las preguntar relacionadas con el texto, lo que estamos enseñando, desde el punto de vista de la psicología del aprendizaje es, que no es agradable la lectura literaria. Y por lo tanto, todo lo que no es agradable para cualquier niño dejará de hacerlo siempre que no exista una presión que obligue por parte de los que ejercen la autoridad, esto es padres y profesores.

 

            En este sentido me parece enormemente atingente la siguiente observación realizada por Rodríguez López-Vázquez (2000: 88): “Una primera y urgente tarea en este terreno consiste en sustituir el comentario de textos por el análisis didáctico de textos, y la selección canónica de textos literarios basados en consideraciones estéticas e ideológicas muy discutibles, por una selección basada en la capacidad de obras o fragmentos para proporcionar pautas o estrategias de actuación didáctica con arreglo a normas y valores basados en la formación de la persona”. (Citado por María Isabel Borda Crespo en su libro: Literatura infantil y juvenil. Teoría y didáctica).

 

            La estrategia para la didáctica de la literatura que nos ofrecen tantos libros de texto es la más tradicional de las posibles: un texto, que en la mayor parte de las ocasiones es de carácter literario, seguido de actividades rutinarias que consisten en preguntas simples que requieren de respuestas mecánica, donde sólo hay que parafrasear algunos fragmentos del texto.

 

 

CONEXIÓN DEL LIBRO DE TEXTO CON LA BIBLIOTECA DE AULA Y DE CENTRO

 

         Un aspecto importante de los textos literarios que aparecen en los libros de texto es que estén relacionados con la biblioteca de aula o de centro. Con esto se potencia que el alumnado se familiarice con el uso de distintos materiales, interactuando con distintos materiales. Algo que resulta esencial para el actual sistema educativo, volcado como está en el paradigma del constructivismo, y por consiguiente, en una estrategia de enseñanza-aprendizaje activa. Donde e alumnado sea capaz de relacionar distintos contenidos y de buscar la información donde esta se encuentre. Y esto es así porque estamos inmersos en una cultura que cambia a un ritmo vertiginoso, por lo que el mayor logro al que tenemos que aspirar desde las distintas áreas es la capacidad de autoaprendizaje continuo.

 

         Pero, ¿cómo podremos desarrollar esa capacidad de autoaprendizaje continuo?

 

         La respuesta a esta pregunta está estrechamente relacionada con la didáctica de la literatura.

 

        Si como hoy sabemos, la estructura de nuestra inteligencia es lingüística, y al logro de un lector competente estará contribuyendo el desarrollo de la competencia literaria, resultará fundamental una estrategia que colabore en el logro de esta competencia.

 

         La estrategia que parece seguir los autores de los libros de texto es tradicional, y desde luego podría ser más divertida y eficaz. No se desarrolla la creatividad, ni la reflexión crítica acerca de la lectura de los textos, y tampoco se potencia el uso de la biblioteca de aula o de centro.

 

           

ACTIVIDADES SOBRE LOS TEXTOS

           

            Como apuntaba anteriormente, las actividades que el presente libro de texto  propone para trabajar sobre el texto suponen un escaso estímulo para la creatividad y la reflexión. Siendo éstas, actividades que se realizan de forma mecánica, y con respuestas muy cerradas. Sin desarrollar en el alumnado las capacidades cognitivas de orden superior.

 

            Además de no potenciar la enseñanza activa, tampoco se presta especial atención a la enseñanza cooperativa, ya que la presencia de actividades grupales es reducida.

 

            Nos encontramos con un modelo de enseñanza de la literatura anclado todavía en lo tradicional, si bien no es el modelo historicista es porque en esta etapa resulta absurdo, y la forma de trabajar con los textos literarios resulta poco innovadora y por lo tanto poco estimulante para el alumnado.

 

 

LOS TEXTOS DEL LIBRO DE TEXTO

 

            Si entendemos como texto literario el tipo de texto que reproduce un mundo alternativo al real, mostrando en su producción, la historicidad y la convencionalidad de ese mundo real, se puede comprobar como un buen número de textos presente en los libros de texto no se consideran textos literarios.

 

            Los que están presentes en los libros, y que no son considerados literarios, se ajustan en su mayoría a las características propias de textos, que según el género pueden ser: monólogos, diálogos, resúmenes, comentarios, etc., y según el tipo, pueden ser: descriptivos, narrativos o exposiciones, pudiendo tener una función expresiva, informativa, poética o de opinión.

 

            Sin embargo, para el desarrollo de la competencia literaria no es necesario afirmar lo que resulta obvio: que para aumentar la competencia literaria lo que hay que utilizar son textos literarios, acompañada de una metodología acorde a los objetivos. Esta afirmación que en principio parece tan evidente, en muchas ocasiones no lo es tanto en la práctica, es decir, no existe una coherencia entre lo que se pretende y el cómo llegar a esos objetivos.

 

            Puede que parte del problema esté en la raíz del mismo, como herencia del estructuralismo no existe una didáctica de la literatura como área independiente, sino unida a la didáctica de la lengua, y consecuencia de esa filosofía se realizan los libros de texto.

AUTORES QUE SUELEN APARECER EN LOS LIBROS DE TEXTO

 

         En la mayoría de las unidades de los libros del tercer ciclo de primaria aparecen unos 6 textos de media, y la mayoría de los autores de los textos son muy famosos, formando parte del canon literario, que para Enric Sullà (1998) es una lista o elenco de obras consideradas valiosas y dignas por ello de ser estudiadas y comentadas. Hace referencia por tanto a la elección de libros por parte de nuestras instituciones de enseñanza. [Citado por María Isabel Borda Crespo en su libro: Literatura infantil y juvenil. Teoría y didáctica, (pág. 214)].

 

        Resulta necesario insistir en la escasa presencia de autores pertenecientes a la literatura juvenil, y menos aún de nuestro país.

 

         Algunos de esos autores que no necesitan presentación, y por lo tanto solo hay que mencionarlos, como son, entre otros, los siguientes: Baroja, Machado, Cervantes, Gerardo Diego, etc. Otros sí que requieren una presentación porque no son conocidos ni dentro ni fuera de España. En este sentido apuntaré los siguientes:

 

            Fernando Almena: Se inicia en la literatura como autor teatral. Cultiva el teatro y la narrativa, géneros en los que destaca su labor dentro de la literatura infantil, para la que también ha publicado un libro de poesía. Especialista en teatro infantil y juvenil, ha participado como conferenciante, ponente y moderador en cursos, seminarios y mesas redondas, nacionales e internacionales, y publicado artículos en libros y revistas.  Es Vicepresidente de la Asociación Española de Teatro para la Infancia y la Juventud, AETIJ (Centro Español de la ASSITEJ), de la que también ha sido Presidente. Miembro de la juntas directivas de la Asociación de Autores de Teatro (Sección Autónoma de la Asociación Colegial de Escritores) y de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles. Socio de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística. Patrono de la Fundación Fomento del Teatro. Ha sido miembro de las juntas directivas de la Asociación de Amigos del Libro Infantil y Juvenil y de la OEPLI (Sección Española del IBBY). Ha estrenado diversas obras para adultos y para niños. Entre teatro y narrativa ha publicado más de treinta libros, aparte reediciones y traducciones de su obra.  Además de la literatura, ha cultivado la fotografía, la escultura y otras artes.

 

            Ángel González: Su poesía está llena de contrastes y discurre entre lo efímero y lo eterno, característica que llevan al lector a divagar y soñar en los temas del amor y de la vida. Ha sido galardonado, entre otros, con el premio Antonio Machado en 1962, el premio Principe de Asturias en 1985, el Reina Sofía de poesía Iberoamericana en 1996 y el primer premio internacional de Poesía Ciudad de Granada e 2004. Actualmente es miembro de Real Academia Española. De su obra se destancan los títulos: “Aspero mundo”, “Palabra sobre palabra”, “A todo amor”, “120 poemas” y “Otoño y otras luces” editado en 2001.

 

         Concha Lagos: Muy temprano mostró su inclinación por las letras, especialmente por la poesía, aunque su primera aparición fue sólo en 1954 con “Balcón”, al que siguieron numerosas publicaciones entre las que se destacan “El corazón cansado” en 1957, “Campo abierto” en 1960, “Los anales” en 1966,  “Por las ramas” en 1980, Premio Ambito Literario, “Con el arco a punto” en 1984, Premio Ibn Zaydún, del Instituto de Estudios Hispanoárabes, “En la rueda del viento” en 1985, “Últimas canciones” en 1996 y “Atados a la tierra” en  1997.
            Ha colaborado en importantes publicaciones literarias como poeta y prosista, dirigiendo por muchos años la revista Agora y ocupando una silla en la Real Academia de Córdoba. Aunque su vida transcurre en Madrid, mantiene un especial interés por todos los temas andaluces, razón que la ha hecho acreedora a la Medalla de Andalucía en el año 2002.

                     

 

CONCLUSIONES

 

            Tras el análisis del lugar de la literatura en libros de texto del sexto curso se pude comprobar como la presencia de textos literarios, y la forma de interactuar con los mismos deja que desear, a juzgar por los objetivos que el currículo establece para esta etapa dentro del campo de la literatura. (La lectura e interpretación de textos literarios requieren unas competencias específicas para cuyo desarrollo el currículo selecciona los contenidos que agrupa el bloque 3, Educación Literaria. La educación literaria se concibe como una aproximación a la literatura desde sus expresiones más sencillas. La lectura, la exploración de la escritura, el recitado, la práctica de juegos retóricos o la escucha de textos propios de la literatura oral, deben contribuir al desarrollo de la competencia literaria, como integrante de la competencia comunicativa, y como un acercamiento a la expresión artística y al valor patrimonial de las obras literarias).

 

            Por otro lado, si que se puede apreciar una tendencia a la globalización de contenidos, aunque todavía queda un largo camino por recorrer, ya que sólo se empieza a globalizar en el primer ciclo de primaria, y lo que muchas editoriales entienden por globalizar es coger lo que venía antes en cada libro de cada área y ponerlo en la misma unidad, pero un área a continuación de la otra.

 

            Este libro, al igual que otros muchos, no supone una excepción a ese canon literario que con frecuencia nos ofrecen la mayoría de editoriales. Donde los autores de literatura infantil y juvenil de este país tienen una presencia poco relevante en nuestros libros de textos. En este sentido, y más que nunca, hay que dar la razón al refranero español: “nadie es profeta en su tierra”. Con una cantera de escritores que están especializados en este tipo de literatura sería recomendable hacer el esfuerzo por parte de todo el colectivo docente, y muy especialmente de las editoriales, de comenzar a cambiar el canon literario, y hacerlo desde una perspectiva nueva y ecléctica. Por un lado, teniendo en cuenta los temas transversales, y la enorme contribución que en este aspecto la didáctica de la literatura puede aportar; y por otro lado, se hace necesario tener en cuenta los gustos del alumnado para que en este particular campo de la didáctica se produzca un aprendizaje significativo.

 

            La selección significativa de los textos resulta fundamental. Ofreciendo textos que rompan los estereotipos de todo tipo, incluido, cómo no, los sexistas. Cabe mencionar en este sentido la obra de Carles Cano, así como la de otros muchos que están realizando un magnífico trabajo en este campo. Y resulta decepcionante que estos autores españoles que tan notable obra están desarrollando no encuentren su hueco en los libros de texto. Además resulta doblemente penoso, ya que están en perfecta sintonía con el espíritu de la LOGSE  y de la actual LOE, que le ha tomado el relevo.

 

            A mi juicio, los libros de texto de Lengua castellana y literatura no cumplen de una forma adecuada los objetivos de la enseñanza de la literatura. Los ejercicios son rutinarios y no ayudan a estimular la imaginación, consistiendo en muchos casos en resúmenes, si se tratan de textos narrativos o buscar la rima de los versos en el caso de las poesías. Siendo el único logro al que se aspira con la realización de estos ejercicios el que se produzca una comprensión por parte del alumnado, y su capacidad para expresarse de forma oral o escrita de forma correcta.

 

            Como apuntaba anteriormente, el estructuralismo nos ha dejado como herencia el actual sistema educativo, al igual que todos los anteriores, han sacrificado una enseñanza de la literatura adecuada por una enseñanza de la lengua, estando la primera al servicio de la segunda.

 

            Para una correcta enseñanza de la literatura sería necesario una importante renovación a varios niveles: en primer lugar, superar un canon literario anquilosado en la tradición, en segundo lugar, cambiar de estrategia de enseñanza de la misma en sintonía con los estudios realizados por María Isabel Borda Crespo y Mendoza Fillola entre otros; y en tercer lugar, y en línea con lo anterior, buscar una coherencia entre el espíritu de la LOE y la práctica docente en el área de la didáctica de la literatura. Yendo más allá de la propia literalidad del contenido de la ley, abriendo un nuevo ciclo del sistema educativo donde desde la educación infantil y hasta secundaria, la literatura sea una asignatura independiente.

 

            Son los libros de textos los que nos proponen los textos y la ventana principal de acceso al mundo de la literatura, excepción hecha a los niños y niñas que tienen la suerte de tener unos padres que les permiten un acceso adecuado al mismo. Los libros de textos presentan algunas ventajas, por ello se hace necesario contar con él. Entre las ventajas está el que nos puede ayudar a la hora de abordar determinados contenidos: conceptuales, procedimentales o actitudinales. Así pues, es bueno contar con un libro de texto, pero también hay que procurar apostar por nuevas apuestas editoriales que seleccionen otros textos, y otras formas de trabajar con ellos. Sin embargo también presenta desventajas, y es por ello por lo que no podemos convertirlo en la única herramienta de trabajo que debemos emplear, de lo contrario perderíamos demasiados recursos didácticos  a los que podemos tener acceso, entre otros los recursos TICs: webquest, cazatesoros, etc. Además de la lectura en clase de fragmentos o libros completos de autores como Cales Cano, Mariasun Landa, Asun Balzola, etc.

 

  

BIBLIOGRAFÍA

 

- Borda Crespo, M. Isabel: Cómo iniciar a la lectura; Ed. Arguval, Málaga, 2006.

- Borda Crespo, Mª Isabel: Sobre la animación a la lectura de los libros literarios; Grupo editorial universitario, Málaga, 2005.

- Cano, Carles: ¡Te pillé, Caperucita!; Bruño, Madrid, 2007.

- Esteve, J.M.: (1987). El malestar docente. Paidós, Barcelona, 1987.

 

 

WEBGRAFÍA

http://www.juntadeandalucia.es/averroes/gabinetemalaga/prinfram/enlaces/activida/ferialib/ferli07/ferli07b.htm

Este artículo forma parte de la publicación nº04