LA PREVENCIÓN DE LA OBESIDAD INFANTIL DESDE LA ESCUELA. REVISIÓN DE EVIDENCIAS

 1.    INTRODUCCIÓN   DIMENSIONES DEL PROBLEMA DE LA OBESIDAD INFANTIL

        El consumo excesivo o deficitario de diversos componentes de la dieta puede suponer riesgo para la salud (Ford et al., 2009). Hoy en día es bien sabido que la adquisición interacción  o acumulación  de ciertos factores desde la etapa fetal, puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades crónicas, no sólo los estilos de vida adultos (Pollitt, Rose, & Kaufman, 2005). La obesidad infantil se ha incrementado de forma alarmante en los últimos años en España y consecuentemente en la Comunidad Autónoma andaluza, los resultados del estudio ENKid arrojaban una prevalencia de obesidad infantil del 13,9% (Serra et al. 2003).

 En la actualidad, en nuestro medio, el principal factor de riesgo de obesidad es el nivel cultural de la población (Soriguer et al., 2004), un problema estructural ligado a la educación y estrechamente relacionado con la adquisición en las primeras edades de hábitos saludables de alimentación,  que requiere la puesta en marcha de medidas control. Ante la multitud de experiencias y estudios existentes, existe incertidumbre sobre cuáles son las más efectivas desde el entorno escolar, derivadas de estudios evaluados con métodos rigurosos (Morales Asencio, et al., 2008).

 

 2.   TIPOS DE INTERVENCIÓN

2.1.         Escuelas Promotoras de Salud

Las Escuelas Promotoras de Salud (EPS) constituyen una estrategia global que persigue conseguir una escuela saludable que facilite la adopción por toda la comunidad educativa de modos de vida sanos en un ambiente favorable a la salud.

 A priori, constituye un enfoque inmejorable para el abordaje de la obesidad infantil desde el medio escolar, pero, ¿hay resultados al respecto? Lister-Sharp et al., (1999) llevaron a cabo una primera revisión sistemática que incluyó 12 estudios primarios sobre EPS y 32 revisiones. En esta revisión se obtuvo una evidencia limitada de la efectividad de las EPS, aunque mostró impactos en aspectos relacionados con el desarrollo del profesorado, los programas de alimentación escolar y ejercicio. La mayoría de estudios se centraron en la introducción de contenidos de salud en el currículum, combinados con cambios en el entorno del centro y en los valores del mismo con respecto a temas de salud, acompañados de la implicación familiar. Los programas que tenían varios componentes fueron los más efectivos, en detrimento de aquellos que incluían sólo una o dos intervenciones.

 Posteriormente, Mũkoma & Flisher, (2004) realizaron otra revisión en la que incluyeron 9 estudios, de los cuales dos eran estudios no publicados. La mayoría de actividades que se implementaron en los distintos programas giraban en torno a alguno de los tres elementos principales del concepto de EPS: introducción de la salud en el currículum educativo, modificación de los valores y el entorno del centro y la interacción con la comunidad. Los resultados de esta revisión mostraron que era posible la integración de la promoción de la salud en el currículum, aunque la evaluación resulta compleja por la debilidad y heterogeneidad metodológica de algunos estudios, corroborados en revisiones posteriores (Woodman et al., 2008).

  

2.2.        Intervenciones Multicomponente.

La mayoría de revisiones y estudios ponen en relieve una importante debilidad y limitación metodológica en las evaluaciones de intervenciones para prevenir la obesidad en niños/as menores de 6 años (Saunders, 2007). 

En 2007, Bluford et al. llevaron a cabo una revisión sistemática sobre la efectividad de intervenciones para prevenir obesidad en niños/as en las edades que comprende la Educación Infantil (Bluford, et al., 2007), en las que se incluyeron estudios llevados a cabo en el medio escolar. Concluyeron que no hay un entorno más efectivo que otro para llevar a cabo intervenciones de este tipo.

 Una de las revisiones más extensas sobre este tema, coincide en este último aspecto. Incluyó 21 tipos de intervención, que combinaban diversas modalidades de modificación de conductas alimentarias y de la actividad física ((Sharma, 2007), que solían extenderse a lo largo de un curso académico, además aquellas en las que se implicaban madres y padres mostraron efectos más beneficiosos en la reducción de los índices de obesidad.

La persistencia de las intervenciones parece ser un factor clave en cualquier estrategia abordada. Un meta-análisis reciente (Gonzalez-Suarez, et al., 2009) ha mostrado una disminución de la obesidad en intervenciones basadas en el medio escolar que prolongaban su duración durante más de un año.

En cuanto a la efectividad de las intervenciones de carácter multicomponente para el aumento del consumo de frutas y verduras, la revisión más reciente sobre el tema ha incluido estudios llevados a cabo en Europa, volviendo a corroborar la efectividad de dichas intervenciones a lo largo de 42 estudios. Es destacable que las intervenciones diseñadas específicamente para niños/as de estratos socio-económicos más bajos han mostrado una evidencia limitada sobre las conductas alimentarias (Van Cauwenberghe et al., 2010).

 

  2.3.        Dieta Mediterránea

Por las características de nuestro contexto y por sus implicaciones en la salud, así como su pertinencia en las estrategias de intervención en el medio escolar, la orientación de actividades destinadas a aumentar el consumo de Dieta Mediterránea (DM), requiere un análisis más detallado. Entre las medidas más efectivas, en la literatura científica reciente, la DM no ha cesado de aportar evidencias sólidas sobre sus beneficios en salud, incluidos efectos protectores contra el desarrollo de atopias y procesos alérgicos respiratorios durante el embarazo (Chatzi&Kogevinas,2009), que se prolongan hasta las edades que comprende la Educación Infantil (Castro-Rodriguez, et al., 2008).

No faltan iniciativas en nuestro medio que tratan de abordar la promoción de una alimentación saludable entre la población infantil. Entre las de mayor calado figura la estrategia NAOS, promovida por el Ministerio de Sanidad y Política Social. Otros programas que tratan de hacer frente a este problema en nuestro contexto son el de “Comedores saludables”, como servicio de las Consejerías de Salud, Educación e Igualdad y Bienestar, que ofrecen información y criterios para valorar -desde un punto de vista nutricional- la adecuación de los menús que se ofrecen en los comedores de los centros educativos (Consejería de Salud., s.d.). En esta misma línea, el programa “5 al Día”, tiene entre sus objetivos informar sobre los beneficios para la salud del consumo diario de al menos 5 raciones de frutas y hortalizas frescas (Asociación para la Promoción del Consumo de Frutas y Hortalizas, s.d.). Una práctica bastante extendida en los Centros Educativos es la instauración de Menús de Desayunos Saludables, orientados a la promoción de hábitos alimenticios sanos en esta importante comida (Iglesias Rosado, 2008), dada la baja adecuación que suele tener entre la población escolar (Aranceta Bartrina, C et al., 2004). Una reciente revisión sistemática que analizaba 45 estudios en los últimos 50 años, ha mostrado la importancia del desayuno en el rendimiento cognitivo, aunque hay lagunas en los estudios en cuanto a composición y características óptimas de éste para maximizar dicho rendimiento, necesitándose estudios más sólidos a este respecto (Hoyland, Dye,&Lawton,2009).

 

 

3.    CONCLUSIONES

     A la luz de lo expuesto, el medio educativo se erige en un contexto ineludible para al abordaje de este  problema de Salud Pública, como es la obesidad infantil. Hay dos elementos que emergen con nitidez sobre la efectividad de las medidas desplegadas en el entorno escolar desde las primeras etapas educativas: la realización de intervenciones de carácter multicomponente, duraderas en el tiempo y la implicación de las familias en los programas destinados a la promoción de hábitos saludables. Aún así, es evidente una necesidad urgente de realizar estudios más sólidos, que superen las carencias metodológicas y la heterogeneidad de muchos de los ejecutados hasta la fecha, sobre todo orientados a la población por debajo de los seis años. En este sentido, existe una iniciativa europea prometedora: el estudio multicéntrico ENERGY que tendrá lugar en los próximos años en 11 países europeos (incluida España), que permitirán evaluar con rigor suficiente el impacto de una intervención basada en un modelo teórico, de tipo multicomponente, sustentada en las mejores evidencias y contextualizada en el medio escolar con la implicación de la familia para la reducción de la obesidad infantil (Brug et al., 2010).

 

 4.    BIBLIOGRAFÍA

Aranceta, J., Pérez, C., Serra, L., & Delgado, A. (2004). Hábitos alimentarios de los alumnos usuarios de comedores escolares. Atención Primaria, 33(3), 131-139.

Bluford, D. A. A., Sherry, B., & Scanlon, K. S. (2007). Interventions to prevent or treat obesity in preschool children: a review of evaluated programs. Obesity, 15(6),1356-1372

Brug, J., te Velde, S. J., Chinapaw, M. J. M., et al. (2010). Evidence-based development of school-based and family-involved prevention of overweight across Europe BMC Public Health, 10, 276.

Castro-Rodriguez, J. A., Garcia, L., Alfonseda, J. D., Valverde, J., & Sanchez, M. (2008). Mediterranean diet as a protective factor for wheezing in preschool children. The Journal of Pediatrics, 152(6), 823-828, 828

Chatzi, L., & Kogevinas, M. (2009). Prenatal and childhood Mediterranean diet and the development of asthma and allergies in children. Public Health Nutrition, 12(9A), 1629-1634

Christakis, N. A., & Fowler, J. H. (2007). The spread of obesity in a large social network over 32 years. The New England Journal of Medicine,357(4), 370-379

Consejería de Educación. (s.d.). Alimentación Saludable. Recuperado el 09.01.11, disponible en: http://www.juntadeandalucia.es/educacion/nav/contenido.jsp?pag=/Contenidos/OEE/planesyprogramas/PROGRAMASEDUCATIVOS/PROGRAMAS_HABITOS_DE_VIDA_SALUDABLE/alimentacion_objetivos

Ford, E. S., Bergmann, M. M., Kröger, J., et al. (2009). Healthy living is the best revenge: findings from the European Prospective Investigation Into Cancer and Nutrition-Potsdam study. Archives of Internal Medicine, 169(15), 1355-1362

Gonzalez-Suarez, C., Worley, A., Grimmer, K., & Dones, V. (2009). School-based interventions on childhood obesity: a meta-analysis.  American Journal of Preventive Medicine, 37(5), 418-427

Hoyland, A., Dye, L., & Lawton, C. L. (2009). A systematic review of the effect of breakfast on the cognitive performance of children and adolescents. Nutrition Research Reviews, 22(2), 220-243

Iglesias Rosado, C. (2008). La alimentación del escolar en su domicilio. El papel del desayuno, la merienda y la cena. En El libro blanco de la alimentación escolar (págs. 37-50). Madrid: McGraw-Hill.

Morales Asencio, J. M., Gonzalo Jiménez, E., Martín Santos, F. J., & Morilla Herrera, J. C. (2008). [Evidence Based Public Health: resources on effectiveness of community interventions]. Revista Española De Salud Pública, 82(1), 5-20.

Pollitt, R. A., Rose, K. M., & Kaufman, J. S. (2005). Evaluating the evidence for models of life course socioeconomic factors and cardiovascular outcomes: a systematic review. BMC Public Health, 5, 7.

Saunders, K. L. (2007). Preventing obesity in pre-school children: a literature review. Journal of Public Health, 29(4), 368-375.

Serra, L., Ribas, L., Aranceta, J., et al. (2003). Obesidad infantil y juvenil en España. Resultados del estudio enKid (1998-2000). Medicina Clínica, 121(19), 725-732.

Sharma, M. (2007). International school-based interventions for preventing obesity in children. Obesity Reviews, 8(2), 155-167.

Soriguer, F., Almaraz, M. C., García J. M., et al. (2010). Intake and home use of olive oil or mixed oils in relation to healthy lifestyles in a Mediterranean population. Findings from the prospective Pizarra study. British Journal of Nutrition, 103(1), 114-122.

Van Cauwenberghe, E., Maes, L., & De Bourdeaudhuij, I. (2010). Effectiveness of school-based interventions in Europe to promote healthy nutrition in children and adolescents: systematic review of published and ‘grey’ literature. British Journal of Nutrition, 103(6), 781-797.

Woodman, J., et al. (2008). Social and environmental interventions to reduce childhood obesity: a systematic map of reviews. London: EPPI-Centre.

Este artículo forma parte de la publicación nº03