EL PERIODO DE ADAPTACIÓN EN EDUCACIÓN INFANTIL

JUSTIFICACIÓN

 

            Considero de suma importancia el cambio que los pequeños-as experimentan al entrar a un Centro Educativo, ya que según la manera en que los adultos lleven a cabo el Periodo de Adaptación, tanto familia como maestros, así le facilitarán o, por el contrario, le complicarán este proceso al niño-a.

            Asimismo, hemos de tener en cuenta que el pequeño-a  acaba de salir de un ambiente donde él-ella es el centro de atención, y en el cual ha recibido todos los cuidados y la atención, todo el cariño y la confianza que ha necesitado y más y, desde la escuela, hemos de cubrir esas necesidades que tanto influyen en la creación de la personalidad del niño para un correcto desarrollo integral.

            También es importante saber “educar” al niño-a desde el cariño y la confianza para que logre entender que es uno más entre sus compañeros, por lo que deberá respetar a los demás, compartir con ellos y saber convivir con el resto de iguales. Si el niño-a toma a su educador como una figura más de apego, la cual le quiere, le entiende y le respeta, le será más fácil adaptarse, aceptar a sus iguales y relacionarse con ellos.

            Así que el motivo de este trabajo es concienciar a los adultos de que el cambio que el pequeño-a experimenta en su vida al entrar a la Escuela es muy importante para él, ya que le supone un gran esfuerzo, ya no solo al abandonar el seno familiar donde recibe todo aquello que necesita, sino que también es muy duro para él “pegarse el madrugón” sin haberlo hecho nunca, despegarse de los brazos de su madre para quedarse, durante “horas”, con un-a desconocido-a , “soportar” que otros niños le quiten algo que está en su posesión…, y un largo etcétera.

 

“UN CAMBIO INPORTANTE EN LA VIDA DEL PEQUEÑO”

 

            Comenzaremos definiendo el periodo de adaptación como el proceso por el cual el niño/a se va formando y preparando, desde el punto de vista de los sentimientos, para la aceptación de un medio nuevo, la escuela.

            Este período y la forma de resolverlo serán muy importantes en el proceso de socialización del niño/a y su actitud hacia la escolaridad y el aprendizaje.

            Supone un gran esfuerzo la adaptación del niño a la Escuela Infantil, ya que debe aceptar la nueva realidad que se le presenta, una realidad que le es totalmente desconocida.

            El niño/a vive con una gran ansiedad el momento de la separación de su  familia, es una separación no sólo física, también mental. Se siente menos protegido y seguro, se siente solo, abandonado, con miedo; entender esta vivencia y comprenderla es fundamental para poder valorar la respuesta del niño ante la escuela, sus lloros, su pasividad y su temor son respuestas lógicas ante el nuevo reto que debe afrontar. Los adultos, tanto padres como profesores deben dirigir este proceso para que el niño/a lo supere sin traumas.

            Asimismo, el mundo afectivo del niño/a es el motor esencial de su desarrollo emocional, social e intelectual por lo que el período de adaptación es un proceso en el que el niño va elaborando, emocionalmente, la pérdida y la ganancia que le supone esa separación, hasta llegar a una aceptación de la misma.

            Por tanto, la entrada en la Escuela Infantil supone un cambio importante, implica una salida del medio familiar en el que se encuentra seguro y protegido, en el que además tiene un papel o rol determinado: siendo el pequeño/a, el mayor, el tranquilo,…a un medio mucho más amplio que es la escuela, en el que las relaciones son distintas y que para él se presenta como algo desconocido.

            Asimismo, se trata de que en este período se adapte fundamentalmente al  espacio: conozca el centro y sus dependencias, el aula y sus materiales; a los adultos: distintos de sus padres, abuelos, amigos,…; la separación de la familia y su aceptación.

             Esto implica tiempo y procuraremos adaptarnos a los ritmos personales de cada niño/a. Es un proceso que cada niño/a tiene que realizar por sí mismo.

            Los niños/as comienzan la escuela con diferentes grados de madurez social y emocional, siendo importante tener en cuenta de forma concreta a los alumnos con necesidades educativas especiales, que por sus características necesitarán un mayor apoyo y atención que sus compañeros.

            Es muy importante, por tanto, adoptar una actitud que favorezca y facilite esta adaptación. Los espacios y materiales, los tiempos y las actividades a realizar durante este periodo deberán estar cuidadosamente estudiados para facilitar este proceso en todos y cada uno de los alumnos. La incorporación progresiva de los alumnos en pequeños grupos minimiza el esfuerzo de adaptación en los niños/as y facilita la tarea del educador. 

            Nosotros, padres y profesores,  facilitaremos o entorpeceremos, pero es él o ella quien debe resolverlo y si forzamos su ritmo natural, lo normal será una actitud de rechazo y miedo a lo desconocido.

             Hablamos de separación mutua: familia y niño/a. No solo se adapta el niño,  los padres también. Para ellos también es un cambio, no solo de rutinas, también mental. Deben aceptar que su hijo/a crece y deja de ser un bebé. Muchos padres inconscientemente siguen tratando a los niños como bebés mucho más tiempo del adecuado. Este comportamiento entorpece la evolución de sus hijos, que perciben de los padres esta actitud y responden con sus conductas en consecuencia. Por otra parte, los temores, angustias, las expectativas y confianza con respecto al Colegio van a ser transmitidas y captadas por el niño. Si los padres viven con dificultad este momento, el niño lo vivirá con ansiedad sintiendo la escuela como algo peligroso e inseguro. Con nuestra tranquilidad y apoyo ayudaremos al niño a afrontar la situación.

             También hemos de ser conscientes de que, en la actualidad, muchos-as padres y madres disponen de escaso tiempo debido, entre otras cosas, a que ambos trabajan, por lo que es conveniente que, como docentes, tengamos en cuenta esta situación con el fin de que el niño obtenga el apoyo adecuado desde casa, evitando extender innecesariamente la planificación del Periodo de Adaptación. Así podemos lograr que un mayor número de padres y madres participen de manera íntegra, sin “agobiarlos” y evitando que el Periodo de Adaptación sea para ellos “una pérdida de tiempo”.

            Durante el periodo de adaptación es muy importante que los niños/as conozcan todos los espacios del centro y sus materiales, comiencen a relacionarse con los demás compañeros y educadores favoreciendo su integración en el grupo, descubran un ambiente en el que se sientan seguros estando separados de sus papás y fuera de su entorno familiar. Es por eso, que el centro debe brindar los espacios, recursos, materiales y personal adecuado para que todos los objetivos propuestos se logren con éxito.

 

            Se apuntan una serie de sugerencias a llevar a cabo durante el verano cuyo objeto es preparar psicológicamente al hijo/a que ingresa en la escuela infantil:

            a) Una buena mentalización, en el sentido de que no deben idealizar la escuela como un lugar donde todo va a ser maravilloso para el niño/a, puesto que la realidad será que se separa de su hogar, dejando de ser el centro de su entorno, y normalmente esto le produce un sufrimiento que no siempre manifiesta.

            b) Tampoco amenazar con la escuela haciéndole pensar que cuando vaya al colegio todo cambiará y no tendrá más remedio que acatar órdenes.

            c) Simplemente, comentar aquello que durante la visita a la escuela observaron, recordarles las cosas diferentes que hay en la escuela, las actividades que se realizan, los niños/as con los que jugaron, los materiales y juguetes que utilizaron.

            d) No exigirles excesiva responsabilidad y tacharles de hombrecitos o mujercitas fuertes y valientes, pero sí hacer que adquieran en casa los hábitos mínimos de autonomía: ir al servicio, beber agua, orden y reconocimiento de sus ropas, limpieza personal, etc., para no tener que depender excesivamente del educador en sus necesidades más íntimas, ya que a la postre es una persona que no conoce, a la cual no tiene todavía cariño y algunos niños/as por timidez no solicitan estas ayudas.

            Se recomienda preparar con cariño, padres, madres y niños/as, aquellos objetos que deberán aportar el primer día que acuda a la escuela. Estos materiales, que tendrá que dejar en la clase, son importantes para el niño/a, le acercan al hogar porque entes los han visto y utilizado en casa.

            Uno de los aspectos más importantes que rigen la vida de la escuela, fundamental, es conseguir un ambiente educativo en la no agresividad, en la tranquilidad, afabilidad y cariño.

            Todos sabemos que una de las características de los niños/as de esta edad es mostrar agresividad, como defensa, ante el conflicto o la inseguridad. Por esto, desde la escuela y el hogar, se tienen que fomentar momentos que suavicen o eliminen esta tendencia agresiva y de ataque físico o verbal a los iguales.

            Conseguir, por tanto, una educación en la no agresividad y un ambiente relajado en la escuela, es también labor conjunta de padres y educadores, por lo que otra sugerencia del centro educativo que deben asumir las familias es: no inducir a los niños/as a que se mantengan siempre a la defensiva cuando se vean agredidos, (ya que ellos, en su corte entender, no distinguen si una acción accidental es agresión o no, con lo que se generaría mucha agresividad en la escuela), y por otro lado pensarán que a la escuela se acude como a un campo de batalla. Es decir, eliminar las frases como “si te pegan, defiéndete” y sustituirlas por “quiere a todos tus amigos/as, van a ser tus amigos o habla con tus amigos”. Esta actitud de los padres, cuando es generalizada, propicia seguridad a los niños/as y contribuye muy positivamente a que supere felizmente la separación del hogar, en los primeros días de escolaridad.

 

         CONCLUSIONES

            Espero que sirva este trabajo para concienciar al profesorado y a las familias de que es importante que los cimientos de la educación del alumnado de esta etapa, sean sólidos, ya que son la base de su vida escolar y, por ello, no se pueden dejar al azar.

           De ahí la importancia de programar un Periodo de Adaptación. Como docentes debemos de disponer de un buen equipo y una buena predisposición para llevarlo a cabo, como bien apunta Ibáñez Sandín (1992), y siempre teniendo en cuenta las características psicoevolutivas, los intereses, las motivaciones y, en definitiva, todo lo que le rodea y todo lo que es un niño-a de esta edad.

            Para finalizar, aconsejo la lectura de “La Reflexión sobre la Abolición del Periodo de Adaptación” del Equipo Docente de Educación Infantil del CEIP Santa Teresa, Montellano, Sevilla, ya que es un escrito muy interesante y realista sobre el tema que nos ocupa.

 

REFERENCIAS BIBILIOGRÁFICAS

  • MANUALES

 

  • IBAÑEZ SANDÍN (2009): “El Proyecto de Educación Infantil y su práctica en el aula”. Madrid. Editorial La Muralla. 

 

 

  • DIGITALES 

 

  • www.bebesymas.com 
  • www.terra.es
  • www.encuentroeducativo.com
  • www.menudospeques.net

Este artículo forma parte de la publicación nº03