SENTIMIENTOS, PERSONALIDAD, SUEÑOS, DESEOS… EL DIBUJO INFANTIL

INTRODUCCIÓN

La Educación Plástica está dentro del currículum de todas las etapas educativas no universitarias porque es imprescindible. Comenzamos este artículo con esta afirmación, porque aún a sabiendas de parecer simplistas, la consideramos muy importante para anular, desde un principio, todas las consideraciones en las que la Educación Plástica es apreciada en tanto en cuanto fomenta la imaginación y proporciona disfrute, pero se anula como objeto de conocimiento.

Parece sorprendente que nos encontremos en una sociedad que mientras, por un lado, potencia social y económicamente al “artista” y, especialmente, al artista plástico, por el otro, abandona totalmente la formación básica de dichos aspectos plásticos que, más tarde, serán tan apreciados.

Isabel Cabanellas señala los principales obstáculos que se presentan en el contexto general de la educación para una Educación Plástica:

-       La abundancia de los dibujos estereotipados en los libros de texto de infantil y primaria.

-       La copia de láminas, donde la expresión está supeditada a la técnica y no está al servicio de una mayor y mejor expresividad.

-       La inadecuación de algunos métodos al desarrollo cognitivo de los niños y niñas y el desconocimiento de los procesos de maduración y aprendizaje.

-       La falta de correspondencia entre los niveles alcanzados en el lenguaje plástico y el nivel real de desarrollo intelectual, observada en gran número de escolares.

-       Y la no valoración de la libre y auténtica expresión infantil.

La educación Plástica ocupa un lugar destacado en los fenómenos de la comunicación y la expresión. En Psicología y Psiquiatría, algunos aspectos de la misma, como la evolución del grafismo y el trazo en el niño y niña, han constituido una forma de indagar en determinados aspectos de la personalidad infantil como la inteligencia, el desarrollo evolutivo, la creatividad, los conflictos afectivos, etc. Entendida, así, como lenguaje, constituye un medio ideal de comunicación y expresión de los niños en sus primeras edades, impregnado de afectividad y de su visión/representación del mundo, que mantiene una serie de diferencias con los demás lenguajes o códigos sociales que merece la pena reseñar.

Todo lo comentado nos lleva a la conclusión de que la Educación Plástica y sus manifestaciones expresivas sólo tendrán un verdadero valor educativo si estamos dispuestos a aceptar cualquier tipo de representación como una forma de expresión comunicativa, valorándola en sí misma de manera positiva sin pretender modificarla según nuestros propios códigos estéticos.

En cuanto a la relación del tema que estamos viendo con el currículo decir que podemos verlo especialmente justificado y tratado a través de nuestra vigente y actual Ley de Educación 2 de mayo de 2006  (L.O.E), en la que observamos que la finalidad principal de la Educación Infantil es el desarrollo integral de los niños y niñas de cero a seis años de edad, es aspectos físicos, cognitivos, sociales y afectivos. Como hemos podido ver anteriormente la Educación Plástica va a potenciar todos estos aspectos.

De este modo, nuestra ley de Educación en Andalucía (L.E.A), coincide con esta finalidad. Para concretar aún más acudimos a nuestro Decreto 428/2008 de 29 de julio por el que se establece la ordenación y las enseñanzas correspondientes a la Educación Infantil en Andalucía, en el artículo 4. Objetivos Generales de Etapa podemos ver el objetivo d) Representar aspectos de la realidad vivida o imaginada de forma cada vez más personal y ajustada a los distintos contextos y situaciones, desarrollando competencias comunicativas en diferentes lenguajes y formas de expresión.

También en nuestra Orden 5 de agosto de 2008 por la que se desarrolla el currículo correspondiente a la Educación Infantil en Andalucía, en la tercera Área de conocimiento y experiencia: Lenguajes: Comunicación y Representación, concretamente en el bloque IV Lenguaje artístico, musical y plástico.

EL DIBUJO INFANTIL

En todo momento hemos estado hablando de Educación Plástica, de este modo nos referimos a las actividades en las que el aspecto manipulativo juegan un papel importante, por ejemplo, a la pintura, el modelado, el dibujo, etc. Concretamente a continuación nos vamos a centrar en este último, en el dibujo, y en cómo los adultos y sobre todos los docentes podemos interpretar las producciones de nuestros pequeños y pequeñas.

El dibujo representa en parte la mente consciente, pero también, y de una manera más importante, hace referencia al inconsciente. No debemos olvidar que lo que nos interesa es el simbolismo y los mensajes que el dibujo nos transmite, no su perfección estética.

Sin darse cuenta, el niño y la niña traslada su estado anímico al papel. Por ello no es conveniente obligarlo a dibujar, si él o ella no sienten la necesidad de hacerlo. Debe dibujar por placer, nunca por obligación. Con estos dibujos podemos obtener muchas ventajas en el desarrollo general de la persona, algunas de estas son:

  • La psicomotricidad gruesa y fina.
  • Las bases para la escritura y la lectura.
  • La creatividad y la expresividad.
  • La confianza en sí mismo.
  • Las conexiones neuronales.
  • La maduración emocional, intelectual y psicomotriz.
  • La formación de la personalidad.

Existen varias concepciones de diversos autores, respecto a las etapas por las que pasan los pequeños y pequeñas, aquí vamos a nombrar algunas indicaciones habiendo realizado un estudio de cada una de ellas. Dado que cada niño y niña posee un ritmo propio, es posible que las edades mencionadas varíen ligeramente.

De dieciocho meses a los dos años:

En estas edades, les gusta garabatear libremente sobre grandes superficies. Este primer garabato supone la primera expresión gráfica de lo que más adelante serán trazos que irán tomando progresivamente forma y contenido. Su coordinación motora todavía suele ser torpe.

De dos a tres años:

En esta etapa el niño y la niña es capaz de ir dando forma a los garabatos. Ya no se trata sólo de líneas inconexas sino que se observan agrupamientos de trazos en formas con contornos. Pueden ser los primeros intentos de representar objetos del mundo real. Suele también empezar la experimentación con diferentes colores. En esta etapa ya podemos distinguir algunos rasgos del temperamento del niño y la niña. Es aquí cuando va a comenzar a probar diferentes herramientas: el rotulador, el lápiz, la acuarela, lápices de cera, etc. En esta fase la experimentación predomina sobre la expresión. La coordinación se va desarrollando y pronto llegará a coger firmemente en su mano los lápices que esté utilizando.

Entre tres y cuatro años:

El niño y la niña comienzan a expresarse a través de sus dibujos. Algunas veces antes de realizar los primeros trazos en el papel, nos dicen lo que pretenden dibujar. Esta nueva etapa tiene mucha importancia en el desarrollo del niño, ya que nos indica que el pensamiento de los niños y niñas han cambiado, pues conectan los movimientos realizados para el dibujo con el mundo que los rodea. Entre estas edades la figura humana se perfila, evoluciona de un simple monigote con piernas y cabeza a una figura más completa en las que ya se han incorporado el cuerpo y los brazos. La cabeza con frecuencia aparece muy grande al igual que los ojos. En los niños más detallistas puede que también se incorpore el pelo.

De cuatro a cinco años:

Comienza a elegir los colores en función de la realidad, y tal vez al escribir pierda interés en el dibujo. Su capacidad imaginativa es muy fuerte.

Las diferentes estructuras cognitivas han ido madurando y el dibujo es una más de las facetas en el que el niño ha progresado. Ahora la figura humana comienza a ser perfectamente identificable y presenta la mayoría de los elementos principales: Cabeza, cuerpo y extremidades superiores e inferiores. En la cara pueden observarse los ojos y la boca. La nariz y las orejas suelen tardar un poco más. La presencia del cabello es también habitual. Además aparece otro aspecto importante: la diferenciación. Cuando se pintan varias figuras humanas, el niño es capaz de pintar en cada una de ellas rasgos diferenciales (más grande, más pequeño, con pelo, sin pelo, alegre, con algún objeto en la mano, etc.). Este detalle es importante dado que es un síntoma de creatividad y de capacidad de observación del entorno.

De cinco a seis años:

El dibujo se consolida en estas edades. Cada niño y niña lo hace a su forma y con su propia destreza. Ahora los dibujos van a mantener un elemento común entre todos los pequeños y pequeñas, su capacidad de ser una plataforma comunicativa, un escaparate donde se nos va a mostrar un mosaico de sensaciones y emociones, es decir, el mundo interno del niño y la niña.

REACCIONES ANTE EL DIBUJO

Una vez vistas estas etapas y edades del dibujo infantil, veamos cómo los niños y niñas reaccionan ante sus dibujos, es decir, cuando los pequeños se sitúan frente al papel, dispuesto a dibujar, su actitud puede no ser siempre idéntica. En ocasiones comienza a dibujar y luego lo tacha, otras veces, tira el dibujo ya comenzada a la papelera, también puede que trate de borrar los trazos que no le complacen totalmente. Estas diferentes reacciones nos demuestran sus estados de ánimos. Por ejemplo, un dibujo tachado revela que el pequeño o la pequeña experimenta una cierta agresividad derivada de un suceso determinado, mientras que el dibujo tirado a la papelera denota afirmación y determinación. En cuanto a los que tratan de borrar sus dibujos, es como si a sí mismos se dijeran “¡qué difícil es afrontar los hechos! ¿por qué no borramos este suceso?”

También podemos encontrar a niños y niñas que al dibujar lo hacen en silencio, canturrean o van dando explicaciones sobre los trazos que están realizando, todo esto también va a tener su significado. Podemos decir así, por ejemplo, que un dibujo en silencio puede indicar concentración, o que el niño o la niña que canturrea puede significar una necesidad de animar el ambiente, y es un modo sutil de atraer y retener la atención de los demás.

ELEMENTOS DEL DIBUJO

En todo dibujo existe una serie de elementos a través de los cuales podemos ver la evolución y el desarrollo en los niños y niñas, a continuación nos vamos a centrar en dos de ellos: el trazo o la línea y el color.

La línea como elemento primario del lenguaje visual evoluciona en la representación gráfica de una forma paralela al desarrollo cognitivo y motor de los niños y niñas de la Etapa de Educación Infantil y, a la vez, puede ser un recurso didáctico importante para desarrollar, a través del aprendizaje, estas facetas del desarrollo del alumnado.

El estudio de la línea en las producciones del alumnado nos lleva a verlo no sólo como una destreza manual importante, sino como un mecanismo esencial para la expresividad de sus obras. La expresividad de la línea genera distintas sensaciones en el observador, el trazo nos da idea de movimiento, espíritu rebelde o pacífico, fuerza, dramatismo, dolor, fantasía, etc. Según sean continuos, oblicuos, estén borrados, etc.

  • El trazo continuo: Un movimiento que se desplaza por el papel sin ser interrumpido indica un espíritu dócil. Cuando las líneas son precisas, señalan cierta armonía. De esta forma nos encontramos ante un niño o niña que respeta a su entorno, buscando tanto su bienestar físico como la paz.
  • El trazo borrado o cortado: Este trazo se opone al anterior. Tras haber comenzado con entusiasmo, el pequeño se detiene, observa lo que ha hecho y comienza de nuevo. De esto podemos señalar que hay periodos en los que los más pequeños toman conciencia de nuevas necesidades y por tanto podemos percibir su indecisión. De esta forma el niño y la niña se pregunta si seguirá todo igual que antes o si las cosas cambian.
  • El trazo oblicuo: Este trazo puede representar energía o ímpetu. El trazo oblicuo es vigoroso, sin ser por ello necesariamente agresivo. El estudio de este trazo debe completarse con el de la presión que se ejerza sobre el dibujo.

En cuanto a los colores usados para el dibujo, podemos decir que antes de los cuatro años tiene claramente una importancia secundaria para el niño y la niña, desde el punto de vista del dibujo. Los colores les atraen, puede incluso distraerle en su trabajo, pero le atraen en cuanto a estímulos visuales.

Es alrededor de cinco o seis años, cuando comienza a distinguir claramente los colores de las cosas. A partir de ahora, siempre que quiera representar un objeto determinado utilizará el mismo color, así todos los cielos serán azules, las hojas verdes, etc.

La simbología de cada uno de los colores admite dos interpretaciones, una positiva y otra negativa. El estilo del dibujo y el conjunto de los colores determinarán que nos inclinemos hacia una u otra de tales interpretaciones. En este sentido, lo que nos va a interesar de los colores es el mensaje, plasmado consciente o inconscientemente. A continuación veremos unos ejemplos con diferentes colores.

El rojo:

Es el primer color que el niño y la niña aprenden a distinguir. Este color representa la sangre, la vida y el ardor, es un color fundamentalmente “activo”. Mejora el metabolismo humano, aumenta el ritmo respiratorio y eleva la presión sanguínea. Los niños y niñas que emplean preferentemente este color pueden querer decir que son de naturaleza enérgica y que poseen cierto espíritu deportivo, o bien que están viviendo algún tipo de agresividad que puede ser destructiva.

El amarillo:

Simboliza la luz del sol, el amarillo representa el conocimiento, la curiosidad y la alegría de vivir. El amarillo sugiere el efecto de entrar en calor, provoca alegría, estimula la actividad mental y genera energía muscular. Los pequeños que usan frecuentemente este color en sus dibujos suelen ser más expresivos que los demás, son de naturaleza generosa, extrovertidos, optimistas y muy ambiciosos. Van a lograr sus metas con gran facilidad, pues su potencial es enorme. Cuando el amarillo es excesivo, nos hallamos ante niños que les gusta planificar su tiempo con antelación, son exigentes consigo mismo y con los otros y pueden ser agotadores para los que les rodean.

El naranja:

Combina la energía del rojo con la felicidad del amarillo. Se le asocia a la alegría, el sol brillante y el trópico. Representa el entusiasmo, la felicidad, la atracción, la creatividad, la determinación, el éxito, el ánimo y el estímulo. Expresa una necesidad de contacto social y público. Es un color muy caliente, por lo que produce sensación de calor. Sin embargo, el naranja no es un color agresivo como el rojo. El niño o la niña que en sus dibujos prefiere los tonos anaranjados se suele inclinar hacia la novedad y hacia las cosas que se realizan de un modo rápido. Disfruta de los juegos de grupo, en los que demuestra su espíritu de equipo y de competencia. Va a ser un niño o niña impaciente por naturaleza, a quien no le atraen los juegos que exigen concentración y un cierto sentido de la observación.

El azul:

Es el último color que los niños distinguen. Es el color del cielo y del mar, por lo que se suele asociar con la estabilidad y la profundidad. Representa la lealtad, la confianza, la sabiduría, la inteligencia, la fe, la verdad, la armonía y la tranquilidad; sin embargo, también puede reflejar un cierto aspecto linfático. Se le considera un color beneficioso tanto para el cuerpo como para la mente. Retarda el metabolismo y produce un efecto relajante. Es un color fuertemente ligado a la tranquilidad y la calma.

Los niños que prefieren el azul a cualquier otro color nos están diciendo que son introvertidos y que desean ir a su propio ritmo. No se les debe forzar ni hacerles cambiar de costumbres y  tendrán pocos amigos.

El verde:

Es el color de la naturaleza por excelencia. Representa armonía, crecimiento, exuberancia, fertilidad y frescura. Tiene una fuerte relación a nivel emocional con la seguridad. El color verde tiene un gran poder de curación. Es el color más relajante para el ojo humano y puede ayudar a mejorar la vista. Se compone de amarillo y azul, reflejando así la curiosidad, el conocimiento y el bienestar.

Los niños y niñas que utilizan el verde frecuentemente, están mostrando cierta madurez. Comprenden lo que se les explican y disfrutan experimentándolos por sí mismos. Sabe cuando se le miente o cuando se le ocultan ciertos hechos.

El negro:

Representa el poder, la elegancia, la formalidad, la muerte y el misterio. Es el color más enigmático y se asocia al miedo y a lo desconocido. El negro representa también autoridad, fortaleza, intransigencia. También se asocia al prestigio y la seriedad. Con frecuencia este color es mal interpretado. Cuando los dibujos de los pequeños contienen mucho color negro, los padres se suelen inquietar, ya que suelen asociarlo a las fuerzas del mal o a los malos pensamientos.

El niño o la niña que habitualmente emplea el negro nos está transmitiendo que tiene confianza en sí mismo, es decir, que el día de mañana no se le podrá asustar fácilmente. Sin embargo cuando el color negro va acompañado del color azul, podemos estar ante un niño o niña depresivo, con tendencia a sentirse derrotado.

El malva:

Aporta la estabilidad del azul y la energía del rojo. Simboliza poder, nobleza, lujo y ambición. Los pequeños que usan este color con frecuencia son extrovertidos y a su vez introvertidos. Se puede decir así, que alterna dos periodos: durante un tiempo parece que se integra con los demás y luego se retira, abandonando al grupo que parecía serle tan favorable.

Estas pautas son pinceladas de lo que podría ser el bagaje del conocimiento infantil, y no obstante podrá servirnos de ayuda para adentrarnos en él. Los niños y niñas en sus producciones plásticas “cuentan” lo que se siente del mundo que le rodea, que difiere del mundo que los adultos vemos.

En ciertas etapas del desarrollo infantil, los infantes pueden repetir espontáneamente ciertas formas para asegurar su dominio en ellas. Una repetición estereotipada no presenta ninguna variación, mientras que el uso flexible de un simbolismo se revela por ciertos cambios y modificaciones. Un niño o niña que dibuja, por ejemplo, un jardín con flores las representará en distintas posiciones, y algunas serán altas, otras bajas, algunas estarán inclinadas…En cambio, la repetición estereotipada de una flor se hará sin sentido, sin que revele ninguna experiencia o relación por parte del niño. Esto puede indicar que lo hace como medio de evadirse de un mundo de continuos cambios y nuevas experiencias.

Es en la etapa de Educación Infantil y en los primeros años de la Educación Primaria es frecuente que el niño o la niña al dibujar utilice estereotipos para dibujar determinadas cosas, pero en ocasiones no es como pensamos y no todas las casas, árboles, soles o lunas son iguales. Como ejemplo vamos a poner el dibujo de una casa ya que es el tema que los más pequeños suelen elegir frecuentemente para sus dibujos. Entre los elementos que debemos tener en cuenta a la hora de interpretar el dibujo de una casa, figuran sin duda su orientación espacial, la presión y los colores empleados. También se debe tener en cuenta el tamaño de la casa, el número de ventanas, si hay o no chimenea…En el caso que los niños dibujen una casa grande puede revelar que esté viviendo una fase más emotiva que racional, mientras que una casa demasiado pequeña es señal de un estado anímico más introspectivo.

Con respecto a las ventanas podemos decir que cuantas más ventanas haya en la casa dibujada por el niño o la niña más curiosidad tendrán estos por saber qué es lo que ocurre a su alrededor, sin embargo la puerta es la que nos va a indicar el tipo de contacto con ese entorno. Unas ventanas pequeñas nos pedirán que seamos discretos y prudentes con estos niños. Unas ventanas grandes van a reflejar una gran curiosidad ante la vida, pero también puede indicar que no terminan de estar totalmente satisfechos, pues desearían algo más abundante y mejor.

CONCLUSIÓN

Para finalizar y a modo de conclusión podemos decir que un niño o niña que es afectiva y emocionalmente libre y no está inhibido en lo que concierne a la expresión creadora se siente seguro para afrontar cualquier problema que se derive de sus experiencias. Se identifica estrechamente con sus dibujos y se siente independiente para explorar y experimentar con toda una variedad de materiales. Su arte se encuentra en un estado de constante variación y no teme cometer errores, ni se preocupa por el éxito o gratificación que va a tener en su caso particular. La representación que realizan niños y niñas a través de sus producciones plásticas no son más que un medio de representación de su vida, sus sueños, sus miedos o frustraciones, debemos encontrarnos especialmente atentos a sus producciones ya que nos marcan determinadas pinceladas de su personalidad tal y como hemos visto a lo largo del tema tratado.

Como Rabelais decía “Un niño o niña no es como una vasija que se llena, sino como un fuego al que hay que saber encender”

Es por esto que desde la escuela debemos propiciar experiencias plásticas donde los pequeños se puedan expresar libremente y pueda convertir sus dibujos sin sentido o sentimientos en una pequeña obra de arte.

BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA:

  • Legislativa:

-       Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de educación (L.O.E)

-       Ley de Educación en Andalucía (L.E.A)

-       Decreto 428/2008 de 29 de julio, por el que se establece la ordenación y las enseñanzas correspondientes a la Educación Infantil en Andalucía.

-       Orden 5 de agostos de 2008, por la que se desarrolla el currículo correspondiente a la Educación Infantil en Andalucía.

  • Básica:

-       Lowenfeld, V. y Lambert, W (1980): “Desarrollo de la capacidad creadora” Kapeluz.

-       Nicole Bédard (2003): “Como interpretar los Dibujos de los Niños” Sirio.

-       Revista Digital “Investigación y Educación” nº 23 julio de 2006.

  • Web:

-       www.juntadeandalucia.es/educación

-       www.psicodiagnosis.es

-       http://www.csi-csif.es/andalucia/modules/mod_sevilla/archivos/revistaens/n23/23040118.pdf

Este artículo forma parte de la publicación nº02