¡ATENCIÓN, ALUMNADO DIVERSO!

Carlos Infantes Gruber

En el presente artículo tengo como objetivo mostraros y explicaros de forma concreta y visualmente organizada el desarrollo y momento de aplicación de todas las medidas de atención a la diversidad existentes, centrándome en aquellos alumnos que cursan primaria, y que tienen dificultades con su aprendizaje. Todo ello bajo el marco legislativo de la Orden de 25 de julio de 2008, por la que se regula la atención a la diversidad del alumnado que cursa la educación básica en los centros docentes públicos.

  • Premisas básicas y aclaraciones previas:

A lo largo de este artículo hablaré de distintos tipos de alumnado al igual que de diversas medidas a llevar a cabo como respuesta pedagógica ante dificultades de aprendizaje. Por ello quiero concretar que cuando se hablan de medidas de carácter curricular me refiero a la modificación o adaptación de elementos del currículo. Ejemplo práctico: Acabo de explicar el algoritmo de la suma y percibo u observo que ciertos alumnos no han llegado a comprenderlo, en ese momento y de forma automática me dispongo a explicar de otra manera (mediante la manipulación de materiales o recursos didácticos)  el mismo contenido, estoy modificando mi metodología, estoy tomando por tanto medidas curriculares.

Por otro lado, al hablar de medidas organizativas hago referencia a aquellas medidas en las que el alumno/a con cierta dificultad, desarrolla su aprendizaje en algún momento fuera del grupo clase. Ejemplo práctico: El alumnado que va al aula de refuerzo.

Por delimitar aun más estos conceptos añadir que una medida curricular no tiene por qué ser organizativa, pero una medida organizativa si implica a su vez medidas curriculares. En el primer caso es evidente que cualquier modificación llevada a cabo se hace dentro del grupo clase, con todo el alumnado y con carácter puntual, sin embargo en el segundo caso, si ciertos alumnos/as salen del aula para ir por ejemplo al aula de refuerzo, por una parte, por el hecho de salir del aula estoy tomando una medida organizativa y por otro, al ir al aula de refuerzo y realizar actividades de distinto contenido al grupo clase, estoy tomando medidas curriculares.

En el caso de las medidas organizativas, el hecho de sacar a diversos alumnos/as de la clase no es motivo de capricho, esto se produce ya que si dichos niños/as estuviesen en clase no les sería de provecho, ya que tienen una carencia con respecto a lo que se va a explicar. Por ello es que salen del aula y se les aplica un refuerzo.

En relación a la tipología de alumnos que podemos encontrarnos en el aula, no quiero dar por sabido a aquellos a los que se hace referencia cuando hablamos de alumnos/as N.E.A.E., alumnos con necesidades especiales de apoyo educativo.

Este grupo comprende a los superdotados, al alumnado de origen extranjero con problemas de idioma y a los alumnos con necesidades educativas especiales (N.E.E.).

A cerca de los alumnos/as superdotados decir que éstos no serán contemplados en el presente artículo, ya que como cito al principio, me referiré sólo a aquellos alumnos/as de primaria con dificultades de aprendizaje, y por lo tanto, el alumnado con superdotación si de algo carece es de dificultad a la hora inferir y comprender conocimientos.

De este modo concretaré el grupo, en este caso, refiriéndome al alumnado de origen extranjero con problemas de aprendizaje y al alumnado con necesidades educativas especiales.

Para terminar con este apartado previo, me gustaría de igual forma definir claramente al alumnado con necesidades educativas especiales. Este grupo comprende a aquellos niños y niñas con una minusvalía diagnosticada, ya sea motora (ej.: paralítico/a cerebral), sensorial (ej.: ciego/a) o cognitiva (ej.: Síndrome de Down).

Según Puigdellívol (1993): “nos referimos a las Necesidades Educativas Especiales, cuando un alumno/a precisa, transitoria o permanentemente, de ayudas pedagógicas y/o servicios educativos determinados muy específicos.”

Por otro lado debemos destacar el Informe Warnock (1978), el cual define las N.E.E. como aquellas necesidades que implican: 1. la dotación de medios especiales de acceso al currículo mediante un equipamiento, instalaciones, modificaciones del medio físico o técnicas de enseñanza. 2. Dotación de un currículo especial o modificado. 3. Una particular atención a la estructura social y al clima emocional.

Además según el capítulo III sección segunda del  artículo 12.4 líneas de la 8 a la 10, se diferencia al alumnado con un desfase educativo, provocado por su minusvalía, de más de dos años o menos de dos años. Esto último como ya se verá más adelante, implicará la aplicación de una adaptación curricular no significativa o significativa según el caso.

De igual forma el grueso de lo anteriormente citado estará recogido de forma organizada y sintetizada en el esquema que se cumplimenta a continuación.

Aclaraciones Previas

Una vez aclarado y bien explicado los conceptos anteriores estamos en disposición de comprender lo que a continuación se presenta.

Esquema: "Atención a la Diversidad"

Me dispongo a desarrollar lo que anteriormente os muestro de forma esquemática.

En primer lugar hay que distinguir los dos ejes horizontales existentes, por un lado el superior, que atiende a las dificultades de aprendizaje que se refiere de izquierda a derecha de menor dificultad a mayor dificultad. Por otro el inferior, que se refiere a las medidas de atención a la diversidad que han de llevarse a cabo.

Es evidente, que si un alumno/a tiene una dificultad leve, la medida de atención correspondiente será leve de igual modo, o por el contrario, si el alumno/a tiene dificultades severas de aprendizaje, requerirá unas medidas de atención de igual carácter.

Por ello nos desplazaremos en un primer momento de izquierda  a derecha, según sea la dificultad de aprendizaje y también de arriba abajo para referirnos a las respuestas pedagógicas que se plantean para esa dificultad presentada.

Comienzo por tanto en el nivel más leve de dificultad, cuando el  alumno/a no aprueba algún área no instrumental. En este caso como bien se refleja en el esquema, la respuesta pedagógica ofrecida es la un programa de recuperación del aprendizaje no aprendido,  supone que los alumnos/as si promocionan, aunque deben realizar dicho plan coordinado simultáneamente con la programación diaria del grupo clase. Sin duda, estaremos de acuerdo si digo que se lleva a cabo una medida de carácter curricular.

Avanzando en dificultad llegamos a aquel alumnado que suspende áreas instrumentales, por lo que puede o no promocionar. En este caso, la medida de atención a la diversidad que se ha de aplicar de acuerdo a la orden de 25 de julio de 2008 Capítulo III Sección Primera, se corresponde con un plan individualizado, un programa de refuerzo, que consiste fundamentalmente en actividades de carácter motivador. Como el propio nombre indica, el programa de refuerzo se llevará a cabo en el aula de refuerzo, siendo quince el número máximo, estipulado por ley, de niños y niñas adscritos al programa. Supone por tanto la adopción de una medida organizativa.

Si observamos con detenimiento, identificamos una línea punteada que separa los programas de recuperación del aprendizaje aprendido de los programas de refuerzo. La misma es nombrada, Línea Organizativa, ya que separa las medidas curriculares (Programas de recuperación del aprendizaje no aprendido) de las organizativas (ej. Programas de refuerzo).

Con esto se concluye el primer gran apartado en los que se divide el esquema presentado con anterioridad.

De aquí en adelante estaremos hablando de alumnos N.E.A.E. a los cuales se les deberá aplicar un programa de adaptación curricular. Como antes concreté, dentro de los alumnos N.E.E. se diferencian a aquellos que poseen un desfase educativo menor a dos años  de aquellos  otros que presentan un desfase mayor a dos años. Dicho grupo queda dividido por la “línea de la Significatividad”, lo que deja ver de manera evidente que, aquellos alumnos de origen extranjero y problemas de idioma junto al alumnado con N.E.E. con un desfase menor a dos años, tendrán como respuesta pedagógica ante su dificultad, una adaptación curricular no significativa. Es decir, se pueden modificar metodología y contenidos pero no objetivos ni criterios de evaluación.

La elaboración de dichos programas, según la orden citada anteriormente, en concreto en el artículo 14.3, correrá a cargo del equipo docente, bajo la coordinación del tutor/a y con el asesoramiento del equipo de orientación. Por último, referente a este tipo de adaptación curricular, explicitar que pueden ser grupales siempre que el alumnado al que vaya dirigida sea relativamente homogéneo.

Se continúa llegando a aquel alumnado con N.E.E. que posee un desfase educativo mayor a los dos años. En este caso sí se podrán modificar, además de lo anterior, los objetivos y criterios de evaluación. Por ello se dice que se lleva a cabo una adaptación curricular significativa como respuesta pedagógica. La misma, en este caso, será elaborada por los especialistas, es decir, por los profesores de educación especial y asesorados por el  equipo docente.

¿Cuándo se realizan principalmente las adaptaciones curriculares significativas?

Es de lógica pensar que las mismas tienen lugar a partir del segundo ciclo de educación primaria. Ya que antes, dentro de la educación básica, no sería posible tener un desfase educativo mayor de dos años. Ej. Práctico: Un alumno que tenga una elevada pérdida auditiva y visual, sin llegar a ser extrema. Si este alumno cursa segundo de educación primaria y los objetivos a cumplir entre otros (en relación al área de matemáticas) podrían ser, realizar sumas y restas “con llevadas” e inicios en la multiplicación. Si el alumno debido a su minusvalía no sabe realizar operaciones “sin llevadas”, es evidente que el contenido a cerca de las operaciones “con llevadas” le queda demasiado elevado. Sin embargo, los objetivos en dicho curso siguen siendo los mismos, aunque para que llegue a ellos, deba aplicársele una adaptación curricular (con carácter no significativo) donde se modifique el contenido a enseñar partiendo de las operaciones “sin llevadas”.

Si el alumno cursa tercero y sigue teniendo las mismas dificultades citadas anteriormente, supondría un desfase mayor a dos años, ya que dichos objetivos se plantean en primero de educación primaria. Por ello, en este caso, se aplicaría una adaptación curricular significativa, donde el listón de objetivos es bajado, donde los criterios de evaluación son modificados, con el fin de garantizar el máximo desarrollo personal e intelectual del alumno.

Finalmente quiero concluir con la última casuística posible, la existencia de un niño/a con unas dificultades muy severas debido a la minusvalía que posea.

En este caso, y en base a la severidad de las mismas y la falta de recursos humanos especializados en los centros públicos, los mismos tendrán que escolarizarse en Centros Específicos de Educación Especial como por ejemplo APRONA (Asociación Pro-Discapacitados Psíquicos de Estepona) donde existen medios y recursos suficientes que garanticen el desarrollo máximo del alumno.

A modo de conclusión, considero que el presente artículo contribuye fundamentalmente a una mejor comprensión a cerca del tipo de alumnado posible, las repuestas que estos demandan según sus dificultades, así como el momento idóneo para llevarlas a la práctica.

Es por ello que, para que una práctica docente sea adecuada, correcta, eficaz y comprometida se ha de atender a las necesidades de todos aquellos alumnos/as que la demanden, con el fin de que alcancen el máximo desarrollo personal, social y afectivo posible, llegando a formar parte en un futuro de la esa ciudadanía activa a la que se aspira para crear una sociedad comprometida.

Bibliografía

  • Ley Orgánica de Educación (LOE, 2/2006 de 3 de mayo)
  • Orden de 25 de julio de 2008, por la que se regula la atención a la diversidad del alumnado que cursa la educación básica en los centros docentes públicos de Andalucía.
  • www.adideandalucía.es
Este artículo forma parte de la publicación nº01